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Briófitas
Estas plantas son demasiado simples y pequeñas para llamar nuestra
atención, pero en otoño, principalmente los musgos, disfrutan de su
máximo esplendor pues no necesitan competir (demasiado) con las plantas
superiores (Angiospermas, gimnospermas, pteridofitas, etc) .
Con cerca de 20.000 especies, es el segundo grupo más importante de las plantas
verdes, musgos incluidos.
Más antiguas que los dinosaurios, estos minúsculos fósiles vivientes,
nos recuerdan que lo simple perdura...
Dentro de las plantas, las briofitas ocupan un puesto muy especial ya
que fueron el primer intento de los vegetales en colonizar el ambiente
aeroterrestre. Con cerca de 20.000 especies, es el segundo grupo más
importante de las plantas verdes. En general son pequeñas y habitan en
ambientes muy variados, desde cerca del nivel del mar hasta las
elevaciones más altas, en las selvas o en los desiertos, pero su vida
siempre está íntimamente ligada al agua en estado líquido |
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Tradicionalmente se les divide en tres categorías, a saber, Antocerotes,
Hepáticas y Musgos, pero estudios modernos indican que a pesar de estar
relacionados, los grupos principales de briofitas son muy diferentes
entre sí y como no tienen un origen en común, deben ser clasificadas en
divisiones independientes. Es por eso que el término Briofita tiene, en
este sentido, una connotación informal. En las clasificaciones
recientes, el término se refiere únicamente a los grupos de musgos. Las
briofitas son organismos muy antiguos de gran importancia científica. Se
encuentran entre los primeros que ocuparon el ambiente terrestre; son
clave en la evolución de las plantas terrestres, pero son difíciles de
establecer las relaciones entre ellos.
Ciclo de Vida
Su ciclo de vida
está dividido en dos fases:
La primera fase
está constituida por una estructura compuesta por células
con la mitad
de los cromosomas (haploide)
denominado
gametofito.
Es la etapa de mayor duración donde se desarrollan las estructuras,
relativamente simples,
que pueden verse a simple vista, llamadas
talo,
que
no están diferenciadas en raíz, tallo y hojas,
y que derivan de la división de una sola célula apical (extremo
superior).
Estas plantitas
producen
órganos sexuales masculinos (anteridios) que originan a las
células sexuales masculinas o anterozoides,
las que poseen dos flagelos y, por lo tanto, necesitan un ambiente
acuoso para desplazarse.
Los órganos femeninos (arquegonios) producen célula
sexual femenina (oosfera).
Al ser, el
gametofito, una estructura haploide no hay cambio de número de
cromosomas en el gameto, que tiene la misma cantidad haploide de
cromosomas que el gametofito y por lo tanto en este caso los gametos son
producidos por mitosis (esto
es una diferencia con lo que pasa en el ciclo de vida diplonte que
poseen los otros vegetales).
La fusión de
los gametos masculinos y femeninos produce el cigoto diploide,
o sea con el doble de cromosomas que el anterior, y constituye la
segunda fase, el esporofito.
En comparación, esta fase diploide es de corta duración.
Aquí la célula comienza a dividirse transformándose en un embrión multicelular.
Más tarde, una vez diferenciado el pie que
lo sujeta al gametofito y la seta o
pedicelo que sostiene a una cápsula,
el embrión se transforma en un esporofito en el que la división meiótica
le permite la formación de esporas unicelulares
haploides. Las esporas maduras son liberadas y al dispersarse, germinan
y forman filamentos o masas celulares que se conocen como `protonema'.
A partir del protonema se forman nuevos gametofitos.
Musgos
Los musgos figuran entre los vegetales más
primitivos de tierra firme: aparecieron hace
más de 350 millones de
años, mucho
antes de la era de los dinosaurios.
Los musgos son, por lo general, pequeños,
se elevan unos cuantos centímetros sobre el terreno o son rastreros. A
diferencia de otras plantas terrestres más evolucionadas, la mayoría de
los musgos carecen de tejidos especializados para transportar el
alimento o el agua de una parte de la planta a otra. Como no disponen de
ese sistema de conducción, no se considera que posean raíces, tallos u
hojas verdaderos.
Las “raíces” del musgo, por ejemplo, le sirven sólo
para fijarse al sustrato, no para extraer el agua y los elementos
nutritivos; es la
superficie completa de la planta la que absorbe estas
sustancias indispensables. Las “hojas”, excepto a lo largo de la
nervadura central, tienen una célula de espesor.
Los musgos tampoco producen flores ni semillas. En lugar de ello, suelen desarrollar en el ápice pequeñas
cápsulas de esporas que se alzan sobre pedúnculos largos y delgados. Las
esporas germinan para formar plantas que producen gametos masculinos y
femeninos. Al unirse los gametos forman un huevo o cigoto que, a su vez,
da origen a una nueva generación de plantas que producen esporas y
continúan el ciclo.¿Dónde crecen los musgos?
Aunque puedan parecer delicados y frágiles,
la verdad es que los musgos son bastante fuertes y resistentes.
Se pueden encontrar diversos géneros desde las orillas del océano Ártico
hasta algunos lugares de la Antártida, pasando por los trópicos. Algunos
consiguen sobrevivir en los desiertos y en las rocas calcinadas por el
sol, mientras que otros viven sumergidos en pantanos y en
corrientes de
agua. Sin embargo, la mayoría de los musgos prefieren sitios húmedos y
sombreados dentro de los climas templados. En los bosques suelen formar
espesos mantos que cubren completamente los troncos podridos y el suelo. Algunos musgos necesitan unas determinadas
condiciones de vida: los hay que crecen únicamente en tierras ácidas,
mientras que otros sólo lo hacen en las alcalinas; incluso existen los
llamados musgos del cobre, que sólo se desarrollan donde hay ese metal,
por lo que sirven para indicar la presencia de yacimientos. Otro tipo especializado es el musgo
luminoso, que sólo crece en cuevas, en los huecos existentes bajo las
raíces de los árboles y en otros lugares poco iluminados. Están dotados
de células que tienen la forma de lentes diminutas, con las que enfocan
la escasa luz sobre sus gránulos de clorofila para poder producir su
alimento. En la semioscuridad de los lugares donde crece, el musgo
luminoso parece brillar con una luz verde dorada. En realidad, refleja
la luz que le llega, no la propia.
Fuentes:
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