En
este aparato se lleva a cabo el proceso de la digestión que consiste en ingestión,
transporte, digestión y absorción del alimento. Estos procesos pueden ser
realizados a través de la secreción de hormonas y enzimas. Se denomina enzima
a cualquiera de las numerosas sustancias orgánicas
especializadas compuestas por polímeros de aminoácidos, que actúan como
catalizadores en
el metabolismo de los seres vivos. Las hormonas son sustancia que poseen tanto
animales como vegetales, ellas regulan procesos corporales tales como el
crecimiento, el metabolismo, la reproducción y el funcionamiento de distintos
órganos (en este caso el aparato digestivo).
El aparato digestivo consta de: cavidad bucal, faringe, esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso, recto y ano.
Boca: Ubicada en el tramo inicial del sistema. Sus límites topográficos son: en la parte superior el paladar; en la parte inferior la lengua y base bucal; y a los lados por los dientes, encías y mejillas. El paladar separa la boca de la cavidad nasal para evitar que las materias alimenticias pasen a la cavidad nasal. La lengua, dientes y glándulas salivales funcionan en la ingestión y digestión; en el hombre, la lengua y dientes sirven también para articular el lenguaje.
La lengua: sobre el que se apoya el sentido del gusto, es un músculo grueso y carnoso recubierto por una mucosa que presenta diversas granulaciones y finos surcos perceptibles a simple vista. En la parte central de su cara superior se observa un surco longitudinal que va desde la punta hasta más allá de su mitad, seguido de dos series de granulaciones bastante grandes, que convergen en el eje de la lengua y forman una V al revés a la que se llama uve lingual. Por su cara inferior, la parte anterior de la lengua tiene un repliegue mucoso, que la une a la mucosa bucal: es el frenillo de la lengua. La mucosa que recubre la lengua es asiento de numerosos pequeños órganos llamados papilas gustativas, que nos permiten apreciar el sabor de los alimentos que ingerimos. Sólo podemos percibir cuatro sabores: el amargo, el dulce, el ácido y el salado. El amargo se aprecia en la base de la lengua; el dulce en la punta; el ácido en la punta y los bordes; y el salado en toda la superficie. Ciertas áreas de la lengua son insensibles. Los sabores complejos de los alimentos, como el sabor a pescado, a ajo, a vino, etc; son el resultado de la unión de sensaciones gustativas con las olfativas; por eso cuando estamos resfriados la comida nos parece insípida.
Faringe:
Es un conducto de unos 13 cm que está en contacto con la laringe (perteneciente
al aparato respiratorio) y que por medio de una válvula, la epiglotis, cierra
la entrada del bolo alimenticio a las vías respiratorias. La faringe se
comunica con las fosas nasales, los oídos y el esófago.
Esófago:
Es un conducto musculoso, dirigido directamente hacia abajo, desde la faringe al
estómago. La contracción de los músculos de la pared de la faringe y la
presencia del bolo alimenticio en la porción superior del esófago provocan una
onda contráctil, única, rítmica y potente de las paredes del esófago
llamada onda peristáltica que impulsa el bolo hacia el estómago. Su comunicación
con el estómago está regulada por un anillo de músculo liso llamado esfínter,
lugar donde se produce la popular hernia diafragmática.
Estómago: Está
situado a la izquierda del abdomen, debajo de las costillas, inmediatamente por
debajo del músculo diafragma, que es el que separa el tórax del abdomen. Se
divide en tres regiones, una superior o región del cardias, una media o fondo y
otra que se extiende hasta la apertura del intestino delgado llamada región pilórica.
Las capas musculares del estómago son muy gruesas y tienen fibras diagonales,
circulares y longitudinales. La mucosa del estómago contiene millones de glándulas
gástricas microscópicas que secretan mucus y jugo gástrico (con enzimas y ácido
clorhídrico). Las
paredes del estómago vacío están en contacto una con otra. Cuando el alimento
entra en el órgano, las paredes se expanden y la cavidad aumenta sin que se
produzcan cambios en la presión en su interior. La porción superior del estómago
almacena la comida ingerida. Las ondas de contracción muscular, precedidas por
ondas de relajación, (peristaltismo), se inician cerca de la zona central del
cuerpo del estómago, se propagan hacia abajo y finalizan justo antes de
alcanzar el conducto pilórico. Tales ondas de contracción, que pueden suceder
a una frecuencia de tres por minuto, maceran y mezclan por completo el alimento
con el jugo gástrico.
El
jugo gástrico del estómago contiene agentes como el ácido clorhídrico y
algunas enzimas; la superficie del estómago está protegida del ácido y
enzimas por su cubierta de moco. Hay una enzima para separar las proteínas en péptidos;
otra separa la leche en fracciones líquidas y sólidas y otra actúa sobre las
grasas. Algunos componentes del jugo gástrico sólo se activan cuando se
exponen a la alcalinidad (contrario de ácido) del duodeno; la secreción es
estimulada por el acto de masticar y deglutir e incluso por la visión o idea de
cualquier comida. La presencia de alimento en el estómago estimula también la
producción de secreciones gástricas, éstas a su vez estimulan la producción
de sustancias digestivas en el intestino delgado donde se completa la digestión.
Intestino
Delgado: En esta porción ocurre la mayor
parte de la digestión enzimática y casi toda la absorción. Es un tubo
arrollado, de unos siete metros de longitud y de aproximadamente algo más de
dos centímetros y medio de diámetro. El intestino delgado se subdivide en
duodeno, yeyuno e íleon, que se continúa con el intestino grueso por medio de
la válvula ileocecal. La porción
superior o duodeno comprende el píloro, la abertura de la parte inferior del
estómago por la que vacía su contenido en el intestino. El duodeno tiene la
forma de una herradura que rodea tanto a una parte del páncreas y el conducto
pancreático, como a los conductos del hígado y de la vesícula biliar que
vierten en él. El yeyuno o parte media del intestino delgado se extiende desde
el duodeno hasta su porción terminal o íleon, que acaba en un lado de la
primera parte del intestino grueso llamada el ciego. El intestino delgado tiene
una membrana de revestimiento o mucosa, adaptada para la digestión y absorción
que está plegada y cubierta por unas pequeñas prolongaciones llamadas
vellosidades; éstas son pequeños tubos de epitelio que rodean un vaso linfático
y gran cantidad de capilares. En su base se abren unas pequeñas depresiones
glandulares que secretan las enzimas necesarias para la digestión intestinal.
Las proteínas e hidratos de carbono digeridos pasan de los capilares de las
vellosidades a la vena porta, que entra en el hígado, mientras que las grasas
digeridas se absorben a través de los pequeños vasos linfáticos y alcanzan el
flujo sanguíneo general. La mucosa del intestino delgado también secreta la
hormona secretina que estimula al páncreas para producir las enzimas
digestivas.
Así que: “la
parte más importante de la digestión tiene lugar en el intestino delgado”. Aquí, la mayoría de los alimentos sufren otra hidrólisis (corte de una
sustancia debido a la acción química del agua) y son absorbidos. El material
predigerido que proporciona el estómago es objeto de la acción de tres líquidos:
el líquido pancreático, el líquido intestinal y la bilis. Estos líquidos neutralizan
el ácido gástrico con lo que finaliza la fase gástrica de la digestión.
El
líquido pancreático penetra en el intestino delgado a través de varios
conductos. Contiene tripsina y quimiotripsina, enzimas que fraccionan las proteínas
complejas en componentes más simples, que se pueden absorber y utilizar en las
reconstrucción de proteínas del organismo. La lipasa pancreática rompe las
grasas; la amilasa pancreática hidroliza el almidón en maltosa, que más tarde
otras enzimas rompen en glucosa y fructosa. La secreción del jugo pancreático
es estimulada por la ingestión de proteínas y grasas.
El
jugo intestinal es segregado por el intestino delgado. Éste contiene varias
enzimas; su función es completar el proceso iniciado por el jugo pancreático.
El flujo de líquido intestinal es estimulado por la presión mecánica del
alimento digerido parcialmente en el intestino.
Las
funciones de las sales biliares en la digestión es ayudar a la absorción de
las grasas, que emulsionan y las hacen más accesibles a las lipasas que las
hidrolizan. La bilis, secretada por el hígado y almacenada en la vesícula
biliar, fluye en el estómago e intestino delgado tras la ingestión de grasas.
El
transporte de los productos de la digestión a través de la pared del intestino
delgado puede ser pasivo o activo. El sodio, la glucosa y muchos aminoácidos
son transportados de forma activa, con gasto de energía. Por lo tanto, los
productos de la digestión son asimilados por el organismo a través de la pared
intestinal, que es capaz de absorber sustancias nutritivas de forma selectiva,
rechazando otras sustancias similares. El estómago y el colon — en el
intestino grueso — tienen también la capacidad de absorber agua, ciertas
sales, alcohol y algunos fármacos. La absorción intestinal tiene otra
propiedad única: muchos nutrientes se absorben con más eficacia cuando la
necesidad del organismo es mayor. En el adulto, la superficie replegada de
absorción del intestino supone 140 m2.
Las sustancias hidrosolubles, tales
como minerales, aminoácidos e hidratos de carbono, pasan al sistema de
capilares del intestino y a través de los vasos sanguíneos de la zona,
directamente al hígado. Sin embargo, muchas de las grasas se vuelven a
sintetizar en la pared del intestino y son recogidas por el sistema linfático,
que las conduce a la circulación sistémica a través del sistema de la vena
cava. Con ello se evita el primer paso a través del hígado.
Glándulas anexas:
Hígado: Es una masa glandular que segrega bilis que ayuda a la digestión al neutralizar el quimo ácido del estómago. Es uno de los órganos más voluminosos del organismo humano y se comunica con el intestino delgado.
Vesícula Biliar: Es una glándula ubicada atrás del hígado, está delimitada interiormente por el epitelio vesicular biliar y produce los componentes de la bilis.
Páncreas: Es una masa irregular de tejido situada entre el estómago y el intestino delgado. Consta de tres partes: cabeza, cuerpo y cola. Secreta el jugo pancreático que contiene enzimas que intervienen en la hidrolización de proteínas, grasas, ácido nucleico y carbohidratos. También secreta insulina y glucagon que vierte en la corriente sanguínea y es independiente del jugo pancreático que interviene en la digestión.
Intestino Grueso: En él continúa la absorción de
agua del quimo y gracias a sus glándulas segregantes de moco, que protege al
epitelio, lubrica las heces y neutraliza los productos ácidos del metabolismo
bacteriano. El intestino grueso está ubicado en el abdomen, tiene forma de "U" invertida. Continúa al intestino
delgado y debe su nombre a que su diámetro es mayor y sus paredes más gruesas
que el segmento precedente. Comienza con una dilatación cerrada llamada ciego
de la que parte un tubo en forma de gusano, el apéndice vermiforme: su
inflamación es dolorosa si no se trata a tiempo. A continuación, el intestino
grueso recibe los nombres de colon ascendente, transverso y descendente según
su dirección. El tubo digestivo acaba con una corta porción, el recto, que por
el esfínter anal se comunica con el exterior.
Excreción : El material no digerido se
transforma en el colon en una masa sólida por la reabsorción de agua hacia el
organismo. Si las fibras musculares del colon impulsan demasiado rápido la masa
fecal por él, ésta permanece semilíquida. El resultado es la diarrea. En el
otro extremo, la actividad insuficiente de las fibras musculares del colon
produce estreñimiento. Las heces permanecen en el recto hasta que se excretan a
través del ano.